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jueves, 30 de noviembre de 2017

El Rayo de Ensenada nuevo récord de Montañismo - 26 de Noviembre del 2017.

Víctor López “El Rayo de Ensenada” implanta nuevo récord cruzando el Cañón del Diablo

El “Rayo” cuenta su hazaña.

Tijuana, B.C.-  Víctor Manuel López Meza, montañista y corredor, más conocido como “Rayo de Ensenada”, implantó un nuevo récord al emplear 19 horas con 15 minutos en cruzar el Cañón del Diablo escalando dos grandes montañas; el “Picacho del Diablo”  (3,096mts de altura sobre el nivel del mar) y  la “Botella Azul” 2,880 mts).

La gran hazaña del “Rayo” fue el sábado 25 de Noviembre iniciando la aventura a la 1.00 am. El reto consistía en cruzar el Cañón del Diablo, iniciando por el desierto, hasta el área de Padre Kino dentro del Parque Nacional San Pedro Mártir, y todo en menos de 20 horas. Evento de montañismo que nunca antes se había realizado en Baja California, en una de las rutas más peligrosas y hermosas del estado y donde se encuentra la Montaña más alta de la Península de Baja California (Picacho del Diablo).


El gran “Rayo” de Ensenada nos relata su odisea:

“Todo empezó el día sábado 25 de noviembre a las 01:00 horas, internándome rápidamente en una área de cactus, matorrales, arena y piedras, solamente acompañado de mis pertenencias básicas de sobrevivencia así como un báculo de madera que nos identifica desde ya hace años, con ese nos apoyamos e impulsamos para una mayor coordinación.

Dentro de mi mochila llevaba alimento, además de polen, amaranto, miel, saladitos, chocolate, botiquín básico de primeros auxilios, además, dos bastones que los tenia para usarlos en un momento que consideraría adecuado, y una chamarra conocida como rompe vientos”

Y así Víctor Manuel inició la hazaña en medio de la obscuridad, auxiliado por una pequeña lámpara, cruzando por piedras de arroyo, rocas gigantescas y atravesando una poza de agua teniendo que sortearla por medio de una soga, con el peligro de caer al agua. Antes de que amaneciera, al ir avanzando en la obscuridad ya había caído varias veces.

“Mientras buscaba y sorteaba el camino más viable para poder seguir avanzando, había resbalado entre 4 o 5 ocasiones, afortunadamente sin consecuencias que lamentar, solo raspones en el cuerpo y rostro. Las horas pasaban y el cansancio minuto a minuto se hacía presente, después se sintió un gran frio lo cual afecto un poco el desempeño. Empezar el record durante la madrugada, era estar consiente que no podríamos avanzar de una manera rápida o tan eficaz como estoy entrenado, consiente de eso en cuanto amaneció, incrementé la velocidad mediante la zancada, (en ningún momento correr, además que es imposible en esa área)”. Nos siguió contando el “Rayo”.

Poco antes de llegar Campo Noche,“Rayo” tomo un pequeño descanso tomando algo de alimento, para luego después de 7 horas de la salida inició el ascenso al Picacho del Diablo

“En diferentes etapas del ascenso llegue a descansar 4 minutos y caminar 2 minutos, ya sentía el cansancio en mis piernas y brazos, en estos momentos en donde la fuerza mental y capacidad de analizar se convierte en tu gran aliado, como consecuencia retomas los principios del senderismo que son las técnicas básicas para caminar (técnica), en ese inter me fortalezco y retomo un paso constante sin parar continuamente. Mientras tanto mi mente divagaba retomando el objetivo del porque me encontraba ahí en esos momentos, así como todos los entrenamientos, las lesiones que he tenido, todas las personas que han influido y lo que hemos pasado para tener esta maravillosa oportunidad de lograr este reto”

El “Rayo” de Ensenada, después de 9 horas de difícil recorrido, llegó a un punto llamado el Colibri  y con más fuerza mental que física, siguió avanzando teniendo que hacerlo en algunas partes con pies y brazos por la gran inclinación que había

“Los últimos 40 minutos aproximadamente, que es el área con más inclinación para llegar a la parte más alta del Picacho del Diablo, fue devastador, parecía que la cumbre se iba alejando, finalmente con un tiempo de 10:25 horas, llegamos a la cima de la montaña”

Después de ese primer logro, “Rayo” tomó un descanso donde se quedó dormido en lo alto de la cumbre.

“Me dormí durante 10 minutos, y luego retome el camino hacia Campo Noche, bajar ya era incomodo puesto que el flexionar rodillas y muslos era desgastante y maratónico, así transcurrió un par de horas tratando de retomar fuerzas porque me enfrentaría a otra montaña que casi mide lo mismo; “La Botella Azul”, llegando nuevamente a Campo Noche con una gran pesadez en mis piernas” Nos siguió contando Victor.

Luego de comer tranquilamente y para recuperar fuerzas, “Rayo” se metió a bañar en el agua fria de una poza de agua

“El agua fría permitió que mis músculos se contrajeran y pude recuperar un mejor paso y resistencia, me recupere de una forma extraordinaria, es donde corroboro esta frase. La montaña te exige físicamente al límite, pero esta misma te pone un punto de recuperación para que continúes disfrutando de la montaña y naturaleza
.
Y así “Rayo” emprendió la segunda parte de la gran aventura, el otro ascenso ahora de la Botella Azul.

“Retome un paso constante, no me sentía mermado físicamente, motivo por el cual lograba desplazarme con una constancia que parecería apenas principiaba el reto, me sentí bendecido por Pachamama (la madre tierra). Llegando a un punto denominado Piedra Bola, use los bastones que lleve cargando durante el recorrido, en la última mitad de la montaña que es el punto más pesado de ese lugar”.

“En esos momentos ya solo podía deslumbrar con una alegría total el esfuerzo que estaba realizando para cumplir con el objetivo trazado, y una vez más ser la palabra que decimos ser, muchas personas esperaban ver el resultado de este record, muchas otras que son nuestros seres queridos, con la incertidumbre y mortificación de como estábamos, si me encontraba bien, gracias al de arriba solo tuve caídas sin consecuencias, solo raspones”.

Luego de llegar a lo más alto de la Botella Azul, ”Rayo” inició el descenso a la meta y ya oscureciendo  se encontró con algunos conocidos.

“Me encontré con unos senderistas que habían ido a acampar, con el agrado que varios eran conocidos y me lanzaron palabras de aliento, principié el descenso hacia Padre Kino con gran satisfacción y alegría, además con el paso más veloz que a esa altura de las circunstancias pudiera dar”.

“Mayúscula era la emoción que por cada punto de referencia que consideraba importante era un aliciente y motivación, así se fue dando el último tramo de la ruta trazada que hasta ese momento ningún otro ser humano la había realizado, recordando un poco de historia durante el trayecto y usándola como automotivación, recordaba que hace 10 o 15 años atrás era una montaña y ruta casi inaccesible para los bajacalifornianos, por desconocimiento de la misma, así que teníamos la dicha y oportunidad de vida de ser el primero en hacerla mediante el menor tiempo posible, estaba a minutos de lograrlo, mis músculos atrofiados por el gran esfuerzo que había expuesto mi cuerpo y físico, la frase que siempre me acompaña desde hace 15 años es El esfuerzo es increíble, pero la satisfacción es de por vida.  Así que retomando esa frase principie el termino de esa gran osadía que nos habíamos propuesto culminándola en un tiempo de 19:15 horas”.

“Fue un momento de satisfacción y llanto, llanto de felicidad y orgullo como ensenadense, no tuvo que venir nadie de fuera para demostrarnos que se podía llevar a cabo este reto".
Y así terminó el “Rayo” su relato emocionado.

Sin duda una gran hazaña la realizada por Víctor Manuel López Meza al cruzar el Cañon del Diablo escalando dos grandes montañas, el Picacho del Diablo y la Botella Azul en tiempo record de 19.hors y 15 minutos, un reto autoimpuesto logrado con experiencia dedicación y mucha fuerza mental y física.

Sus amigos corredores, senderistas, montañistas y deportistas en general, sin duda lo ven con un gran ejemplo de que se pueden lograr retos  que parecen imposibles.

Por: Germán Rodríguez Sr.
Fotos: Cortesía 
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