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domingo, 26 de febrero de 2017

Un kilómetro con... - La carrera del día del Ejercito - 27/02/2017

Un kilómetro con…

Por: Armando Esquivel


“Corren con la gran fuerza”

Cuando el viernes por la tarde la vi por primera vez no parecía tan imponente y poderosa; al volante de la camioneta el ascenso se veía complicado pero soportable, bueno, eso  creí un día antes de la carrera cuando acudí puntual al “Aguaje de la Tuna” a cumplir con el trámite de recoger el número de corredor.

Que equivocado estaba y el sábado muy temprano pagué por mi altivez, insolencia y petulancia en la Gran Carrera del Día del Ejército.
Carrera del Día del Ejercito - 25/02/2017

Tan errado estuve ese viernes, que el sábado por ahí de las 9:30 horas, el principal tema de conversación entre los más de dos mil corredores que completaron el recorrido, fue la pesada cuesta con 120 metros de ascenso neto en una distancia de tres cuartos de kilómetro.

Corredores experimentados, profesionales, amateurs y hasta los caminadores sintieron que el corazón latía más rápido; algunos la sortearon a buen ritmo, otros no le jugaron al valiente y cumplieron el trámite a trote lento; algunos campechanearon como un servidor con una combinación de trote y caminata y hubo muchos que mejor contaron sus pasos desde la caseta hasta la cima.

Menuda sorpresa nos tenían preparada los soldados, ya que para muchos la subida fue la más difícil a la que se han enfrentado en carreras pedestres de la ciudad, incluyendo la de “La Enchilada” que se quedó corta en exigencia y dificultad ante el criminal, mortal y grosero ascenso que los militares presentaron en este singular recorrido, que los hizo debutar en las carreras atléticas de Tijuana.

Aunque difícil y exigente, el camino fue bueno y el trazado se mantuvo todo el tiempo dentro del perímetro del cuartel que alberga al vigésimo octavo Batallón de Infantería, mejor conocido como “Aguaje de la Tuna”, aunque eso de “mejor conocido” es sólo un decir, porque puedo apostar que la gran mayoría de quienes participamos en esta fiesta que celebró el Día del Ejército, jamás habíamos traspasado la frontera de este recinto militar.

La mañana se dividió en dos distancias, una de cinco kilómetros que al final quedó a deber 150 metros  y la más exigente anunciada con ocho mil metros y que quienes la sortearon con éxito registraron poco menos de 7 kilómetros en sus sistemas de posicionamiento global.

La primera en arrancar fue la más corta y no me arrepiento de haber hecho oídos sordos y salir en este grupo quizá un poco más reducido y que pudo rondar los casi 600 competidores, ya que mi primera intención fue la de cubrir los ocho kilómetros, sin embargo, creo que al final del día tomé la decisión correcta y lo confirme tras el primer kilómetro con la abrumadora pendiente.

En la salida, no se escuchó el tradicional balazo de salida, ya que el personal castrense apostado en el punto de largada hizo sonar una ráfaga de metralleta para anunciar que el martirio había comenzado; un  dulce castigo que al final se convirtió en una anécdota muy particular.

Aproximadamente doce minutos después tocó turno a los valientes que se aventuraron a los ocho kilómetros.

Las carreras iniciaron luego de los honores a la bandera y el punto de salida se ubicó justo detrás de la plaza principal del cuartel, para tomar con rumbo a la entrada principal.

Una ligera primera inclinación te metía en ritmo y era una rápida prueba de lo que estaba por venir, aunque al cumplirse los primeros 300 metros iniciaba un agradable descenso prolongado, empinado y sobre todo muy peligroso, que pasó factura a varios participantes que terminaron en el suelo y heridos al perder el equilibrio en el descenso sobre una superficie en la que cualquier descuido costaba caro.

Y como todo lo  que baja tiene que subir, al llegar al final del repecho iniciaba el retorno hacia la cumbre, con el primer abastecimiento justo en medio de la inclinada rampa, la cual es el acceso principal del campamento militar.

Una vez sorteada esa cuesta lo peor había pasado y el recorrido tomaba a la derecha para ingresar a un tramo a campo traviesa circunvalando el espacio que fue designado como el estacionamiento principal para la ocasión; un tramo de poco más de un kilómetro que al sortearlo te ubicaba ya a sólo dos mil metros de la meta,  en el caso de los corredores de cinco kilómetros, ya que los de ocho tuvieron que cubrir este tramo en par de ocasiones.

Ya de ahí todo parecía bajo control, sin embargo, medio kilómetro más adelante se encontraba agazapada la última “bromita” de nuestros amigos los soldados, al pasar la carrera por otra bajada, que aunque corta, tenía un ángulo descendente muy pronunciado y como todo lo que cae, tiende a levantarse, no podía faltar la posterior subidita para que “amarrara”, con más o menos el mismo tono que la reciente bajada.

Ahora sí, superado este vado, ya sea una vez o en dos ocasiones según el caso, el camino estaba libre y cómodo de regreso al cuartel y hasta la meta para completar el circuito con Rubén Razo, presidente de la Liga Municipal de Atletismo de Tijuana, dirigiendo el tráfico a diez metros del final.

Ya recuperado el aliento, pude apreciar todos los aciertos y detalles que tuvo esta competencia, sin embargo, fueron muchas más las palomitas si se toma en cuenta el gran esfuerzo de nuestro ejército al abrir las puertas de su casa para debutar en el mundo de las carreras pedestres en Tijuana.

Además, hay que recordar que entre las labores de los soldados no se encuentra la de promover el atletismo a nivel competitivo; tienen cientos de ocupaciones durante el año, pero las carreras pedestres no estuvieron en su agenda hasta esta cita sabatina.

La amabilidad, la disposición, el deseo de ayudar y hacer que la mañana fuera lo más amena posible para los visitantes, fueron los valores a destacar de esta experiencia que fue muy valiosa tanto para los “invasores” como para los anfitriones.

Sin duda que se esmeraron para tratar de hacer las cosas de la mejor manera posible y a pesar de su inexperiencia en este tipo  de actividades, creo que pasaron la prueba de buena forma.

Inscripciones gratuitas, camisetas para los primeros dos mil  que se anotaron, tres puntos de hidratación bien atendidos durante el recorrido, que se convirtieron en cinco para quienes corrieron ocho kilómetros y una explanada con bebidas isotónicas, agua, fruta y una feria de servicios presentada por varias secciones del Club de Leones de Tijuana, fueron los oasis con los que contamos para menguar nuestras penas.

Hubo exposición de armas y vehículos militares en los que abundaron las “selfies” tanto en los transportes terrestres, como con los propios elementos militares, quienes fueron las estrellas de esta cita matinal engalanada por el astro rey que terminó por imponerse y ahuyentó rápidamente al frio que no tuvo más que ceder poco a poco.

Detalles, siempre hay, sobre todo cuando reúnes a más de dos mil  corredores y los haces moverse en espacios reducidos y de manera casi simultánea, pues la pobre señalización y las rutas cruzadas y juntas fueron una tentación para quienes gustan de cortar terreno y homenajear a Roberto Madrazo, pero bueno eso es cosa de cada quien, aunque este trazado facilitaba esas malas formas.

A pesar de que los corredores de ocho kilómetros arrancaron doce minutos después, los más veloces le dieron alcance al grupo de retaguardia de cinco kilómetros y en la parte de la zona habitacional era un mercado de piernas a diferentes ritmos y en todas direcciones.

El estacionamiento fue un problema por el reducido espacio con el que se cuenta en el acantonamiento para este fin, sin embargo, sobre aviso no hay engaño y en la rueda de prensa de presentación  del evento que encabezó hace un par de semanas Dorian Polanco, Teniente Coronel de Infantería Diplomado de Estado Mayor, se alertó que sólo se contaba con lugar para doscientos vehículos y se hizo la recomendación de llegar temprano para disfrutar de ese beneficio.
Yo arribé a las 6:50 horas y encontré lugar sin ningún problema.

Por cierto y ahora que mencionamos al Teniente Coronel, se le vio muy activo desde muy temprano y preocupado por mostrar la mejor cara en este esfuerzo por convivir de cerca y forjar un gran lazo entre la sociedad y las fuerzas armadas.

De hecho, en la entrega de camisetas se estaba formando un cuello de botella con una fila que minuto a minuto se hacía más larga y al percatarse de este creciente problema, actuó rápido y ordenó abrir más puntos para repartir las playeras y aligerar la espera y, como “donde manda Teniente Coronel no gobierna soldado raso”, la tropa cumplió el mandato y problema resuelto.

No se puede dejar de mencionar que hubo varios heridos en el recorrido,  entre ellos niños y mujeres; yo pude ver a una joven corredora con un tremendo tajo en una de sus rodillas pero me cuentan que hubo sangre, llanto y dolor, aunque afortunadamente fueron sólo” gajes del oficio” y accidentes que no fueron graves, dejando el informe final con un “Sin Novedad”.

También hay que destacar que se contaba con suficientes baños portátiles para la ocasión, así como guardarropa, por lo que creo sinceramente que gran parte de quienes nos levantamos temprano este sábado pudimos divertirnos y terminamos con una gran sonrisa y la satisfacción de haber sumado ésta carrera a nuestro historial.

Por su parte, nuestros amigos los soldados también la pasaron muy bien, ya que recibieron a cientos de bellas damitas en éste gran evento.

Pilar de esta competencia fue Alberto Sandoval, quien es un asiduo corredor y colaboró de manera cercana con toda la logística desde que se inició con la organización de la carrera; sin duda que su experiencia, dinamismo y compromiso, fue parte muy importante para que la mañana fuera exitosa.

La Liga Municipal de Atletismo de Tijuana que coordina Rubén Razo, realizó ese trabajo que a veces nadie ve, ni valora, pero que es vital para que el “buque llegue a buen puerto”.

Nuestro amigo Raymundo Ricárdez se subió al estrado y tomó el micrófono para guiarnos y hacer más fácil nuestra estancia en los minutos previos al arranque de la hora marcada; aunque hay que reconocer que en esta ocasión muchos no le fuimos fieles a su afamada arenga de “Sin parar y sin llorar”.

Y la participación activa de la prensa no podía faltar con los ya habituales colegas Daniel Antuna, Esther Hernández, Daniel Iglesias, Tony Angulo, Roberto Clemente, Germán Rodríguez y Omar Millán, todos ellos demostrando que el amor y pasión por el deporte va más allá de la pluma o de una cámara fotográfica, al sudar la camiseta.

Ahora que lo mencionó, Daniel Iglesias, quien ya se graduó como maratonista hace unos meses, debutará como organizador de carreras en julio, cuando se corra su ruta “Corre por los Migrantes” de cinco mil metros.
Entre los corredores saludamos a Héctor “Mosco” Romero e Isabelita Granados, quienes decidieron de última hora unirse al convoy, junto a más conocidos como Javier “Bala” Zavala y su esposa la campeona Mariana Cruz, así como el  veloz Rubén Gerardo Rodríguez, Víctor Arrona y muchos más que se fajaron como los grandes, entre ellos mi amigo Carlos Aguirre de Toros de Tijuana y mi sobrino Ezequiel Antonio Esquivel.

También se hizo presente el exitoso promotor Carlos de los Ángeles, quien no puede estar sin colaborar y lo vimos muy activo en los abastecimientos ayudando a refrescar y alentar a los participantes.

Los mejores en ocho kilómetros fueron Jovanni Candelario con 24.27, Erick Guillen con 24.53, Daniel Ruiz y su 25.46, Enrique Candelario en 25.52 y Gerardo Ibarra con 25.52
Y en cinco ganó Gabriel Gutiérrez con 21.39,  seguido de Víctor Martínez y sus 22.03; Oscar Ariel Castro con 22.03, Erick Alvarado con 22.32 y Rigoberto Sotelo.

Entre las bellas Mariana Cruz dominó los ocho kilómetros con 31.28 y fue escoltada por Terrie Dowie con 32.31,Gabriela Carrillo y su 34.18, Tania Muñoz con 34.24 y Janeth Mojica.

Sin duda que a pesar de la distancia de esta columna quedaron muchos metros sin recorrer, pero la tinta se nos termina y las letras de ésta pergamino se empiezan a hacer pesadas.

Sólo me resta despedirme y felicitar al ejército por ésta competencia que cumplió con creces y que sin duda se afinará en próximas ediciones; una carrera que por cierto y creo que no lo comenté, tenía una pronunciada subida en el segundo kilómetro.

Dios los bendiga.

Seguramente nos encontraremos en el próximo kilómetro SDQ
Goodbye Horses…..!!

Comentarios: aesquivel@torosdetijuana.com
Twitter: @paupa11
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