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domingo, 23 de junio de 2013

Experiencia Personal - Eder Alonso Cruz, San Diego Rock and Roll Marathon - 02 de Junio del 2013.

Venciendo al cáncer, venciendo un Maratón.
San Diego Rock and Roll Marathon 2013, Junio 02.

-Nunca me imagine regresar a casa sentado de mil maneras tratando de descansar sin encontrar una posición que me permitiese estar cómodo.

El Inicio 
¿Cómo inicio todo esto? Viene a mi mente cuando tenía 8 o 9 años y mi padre me inscribió en una carrera infantil en Cd. Obregón. La ruta consistía en dar dos vueltas a una plaza que en aquel momento se me hizo eterno, cuando termine la primera vuelta, fue sorprendente ver a mi padre subirse a su bicicleta y recorrer a mi lado la ruta. Aun recuerdo cuando me dijo ¿estás bien? Si, le comente y continué hasta la meta que ya me esperaba mi madre para recibirme con un fuerte abrazo que me hizo terminar en llanto.
Eder Alonso Cruz
Mi vida deportiva ha sido intensa, llena de retos que han sido superados poco a poco, pero el ingresar a un maratón creo que ha sido de los retos más fuertes con los que me he topado. ¿Cómo me decidí? No fue sencillo, fue toda una semana pensando y pensando si lo hacía, tres semanas antes había corrido un medio maratón mas rompiendo mi marca, y creí que era tiempo de dar el siguiente paso. Cabe destacar que lo máximo que había corrido en mi vida eran 21km.

¿Gadgets para correr?
Un día antes de la carrera, se me perdió mi celular, que ya estaba preparado con mi “playlist”, con mis “apps” de “running” que me marcaban mis tiempos y distancias, calorías, etc. Mi mente empezó a hacer el papel negativo al decirme que me aburriría tanto tiempo sin música, sin medir mis tiempos y mi ritmo, en fin.
El día más importante había llegado, iniciábamos a las 6:15, por lo que a las 5:00 am me estaba despertando, al llegar al lugar de salida, mis nervios aumentaron mucho mas al mirar tanta gente preparada para correr, me di cuenta que los profesionales se encontraban totalmente listos para arrancar y yo apenas llegando pero lo que más me sorprendió es que había gente de todo el mundo, muchos más americanos, Kenia, Japón, México,  pero destacaba una persona entre los más de 30 mil corredores ahí presentes, uno de Iran, con su atuendo muy de su región, aunado a esto se encontraba corriendo descalzo.
El ambiente era sensacional, miles de gentes a mi alrededor con un mismo fin, bandas tocando, pero todos callaron cuando inicio el himno de Estados Unidos y se guardo un minuto de silencio por el maratón de Boston. Después todo estaba listo.
Empezó la cuenta regresiva,  10 segundos y arrancamos, ¡no lo podía creer! Estaba iniciando a correr mi primer maratón, me llamo la atención un joven con un cartel al inicio que decía, “solo te faltan 26 millas, tu puedes”.

No importa el destino, lo que importa es el camino.. 
Mientras corría, veía, pensaba en todo y en nada, (sin música) disfrute del escenario, del viento, me pregunte que hacia aquí y ¿cómo había llegado? Estoy loco definitivamente. Pensé en mi esposa, en mi familia, me preocupe por los hijos que todavía no tengo, pensé en el futuro y en lo que me depararía la vida, en mis medios maratones, en mis amigos de Obregón, de Tijuana.

Es hermoso ver a gente salir de sus casas solo para animar a puros desconocidos, con pancartas y carteles. Tengo una imagen muy grabada en mi mente en la milla 5 (km8) unos niños gritando: ¡Mama, Mama! Te queremos, aquí estamos.  Mire hacia un lado y una corredora se acerca a la banqueta a abrazarlos fuertemente, fue una imagen tan conmovedora que me hizo ver la importancia del apoyo de la familia en este tipo de retos.
Horas más tarde una señora mayor, (calcule unos 50 años) corriendo impulsando una carriola con su hija dentro que tenia discapacidad y pensé: Si ella puede, ¿porque yo no?

Me encontré con un grupo que en sus camisas decían  Filipenses 4:13, el versículo que durante toda mi vida me ha marcado. (Todo lo puedo en Cristo que me fortalece).

¡Mi Yaquesita!
Aproximadamente cada 2 o 3 millas se encontraba una banda tocando música que hacía más amena la carrera, pero en la milla 8 (km12) se encontraba un grupo norteño, y se notaba que ellos no estaban dentro del programa del maratón, pero lo curioso fue que cuando yo pase por ahí estaban cantando una canción llamada ¡Mi Yaquesita! Me alegre tanto que me acerque a decirles, ¡soy de Sonora, soy de Obregón! Y empezaron a reír y a gritarme, ¡arriba los Yaquis, viva México! Sin duda fue una inyección de energía. En la milla 13.1 (21km) seria clave para mí ya que era la mayor distancia que había recorrido, al pasarla me di cuenta que me sentía fresco y aun con ganas de seguir corriendo, ya en esa instancia alcance a tres personas con camisas de México, al llegar a ellos, les pregunte que si de donde venían y me dijeron del DF. Dos jóvenes (Carlos y Beto) rindiendo homenaje a su tío (54 años) que era su ultimo maratón. Me ayudaron bastante ya que las siguientes 5 millas, fue correr al lado de ellos como en grupo.

“Los tiempos de Dios, son exactos”
Hay teorías que dicen que en el km 30 llega el famoso muro (The Wall), no pensaba en eso, solo seguía corriendo, un día antes había visto la ruta y me encontré que en la milla 20 (km32) se encontraba una pendiente muy pronunciada de 2 millas (3km) pero al momento de llegar a ella, fue sorprendente ya que todos los corredores se paraban y tenían que caminar, obvio me mermo demasiado, que tuve que caminar un poco para aligerar la carga. Al llegar a la parte superior llegue al muro del que todo corredor habla y tenia años que no me pegaba el famoso golpe de caballo que consiste en un dolor abdominal muy fuerte, trate de caminar para respirar hondo y recuperarme pero no me lograba recuperar y apenas era la milla 23, me faltaban 5km todavía. Creo que han sido los 5km más difíciles en toda mi vida. Corriendo tenso, adolorido, cansado y un fuerte dolor.
En ese momento me acorde de una pregunta que me realizo una amiga que le hacen a todo corredor, pero nunca me imagine contestarla en ese momento tan difícil, Eder, ¿Por qué corres? Y empecé a pensar que corro porque lo siento, corro por mí, por mi esposa, por mi felicidad, corro por mis frustraciones, corro por mis logros y por mis tristezas, corro por escuchar música, por mis padres, mis hermanos, por ser ejemplo para mis clientes que venían a mi mente, por mis amigos, pero hubo una razón principal que me hizo soltar en llanto al recordarla. Corro porque 15 años atrás un doctor diagnostico cáncer en mi pierna y decidieron amputarla sin pensar que Dios tiene la última decisión. Me acorde estar acostado en esa cama durante meses sin poder levantarme, después las muletas, después unos aparatos que para muchos yo era el “robocop” de mi colonia, recordé dar mis primeros pasos de nuevo después de más de un año. Sin duda Dios tiene sus tiempos exactos y las mejores maneras para hablarle a uno y darse cuenta que existen cosas más importantes que lo material y lo que hay en esta tierra.

Correr un Maratón..te cambia la vida.
Cuando menos pensé entramos de nuevo a la ciudad, Yo ya no sabía de dónde sacar fuerzas para terminar, estaba agotado. La adrenalina, el amor y otros factores influyeron pero el último tramo arranqué como keniano y corrí corrí corrí, de pronto la meta ¡estaba ahí! Seguí corriendo la alcance, ¡termine!  ¡Termine un maratón!!!!
Me causo gracia mirar a la misma persona que mire al inicio con su cartel, pero ahora el mensaje era diferente, esta vez decía: ¡Lo lograste!

Antes no entendía porque las personas lloraban al terminar un maratón, y sigo sin entenderlo, pero en ese momento miles de lágrimas salían de mis ojos, sentí emoción, sentí orgullo, sentí que mi cuerpo era de hierro y mi espíritu inquebrantable, sentí respeto por mi esfuerzo y por haberlo logrado, agradecí a la vida la oportunidad de estar vivo y de ¡poder experimentar esto! Deje que me colgaran la medalla, me tome fotos, se doblaban mis piernas pero estaba contento por haber terminado en un tiempo de 5hrs 23 segundos.

¿Que aprendí? Que sí me propongo algo y lo hago con pasión, ¡El resultado es increíble! Definitivamente correr un maratón te cambia la vida, Hoy no me puedo mover, me duelen las piernas pero ese dolor valió la pena porque me hizo subir un escalón más en mi vida. Siempre me he preguntado que sería la vida sin los retos, creo que demasiado fácil. Te invito a que cambies tu vida, no con un maratón si gustas, pero si rétate, toma riesgos, anímate. ¡Definitivamente tu vida ya no será la misma! ¿Que si lo volvería hacer? ¡Creo que conoces la respuesta!
Por: Eder Alonso Cruz

"Hay demasiado énfasis en el éxito y en el fracaso y muy poco en cómo la persona progresa a través del esfuerzo. Disfruta del juego, disfruta cada momento y deja de preocuparte por la victoria y la derrota".
- Matt Biondi
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